Hace un tiempo, el factor principal que definía elegir entre una desktop o una notebook era simple si se quería portabilidad o no. Solo había otros pocos factores relevantes. Los modelos de desktop ofrecían más potencia y eran menos costosas, mientras las notebooks eran portátiles pero más caras y menos ergonómicas.
Algunas diferencias siguen existiendo, pero los avances tecnológicos han hecho que muchas de estas sean insignificantes. Los precios de las notebooks han disminuido, y también ofrecen más potencia y recursos. Los modelos de desktop poseen un tamaño menor que antes, y con la proliferación de dispositivos como las memorias USB, la portabilidad ya no es un gran problema.